Carmen y su renacer

 
 
 

Moniquirá, aunque no es un pueblo directamente afectado por el conflicto armado, si es receptor de víctimas afectadas por el desplazamiento forzado. Así como Carmen, una mujer que en los campos moniquireños encontró las ganas de salir adelante, junto con otras familias afectadas por esta misma situación.

  Daniela Sáenz
 
 

Colombia es un país que durante décadas ha sufrido por causa del conflicto armado. Se conoce y se habla de las zonas más afectadas, pero poco de los lugares receptores de las víctimas. Hoy en día miles de familias se encuentran desplazadas en diferentes zonas del país, un país lleno de biodiversidad con una naturaleza pura, llena de bosque, de ríos y aguas transparentes que atraviesan el territorio colombiano.

Las mujeres buscan una nueva oportunidad ya que el conflicto armado les ha dado como consecuencia el desplazamiento forzado y así entre los 32 departamentos de Colombia buscan un nuevo renacer. Uno de ellos es el departamento de Boyacá ubicado geográficamente en el centro oriente del país y atravesado por la cordillera Oriental de la Región Andina, este departamento es maravilloso por su diversidad de climas y paisajes.

Está conformado por 123 municipios donde los paisajes hacen volar la imaginación de aquellos que no lo conocen como lo es el municipio de Moniquirá, catalogado como “Ciudad dulce de Colombia”. Un pueblo habitado por 24.035 personas, 45.8% en el casco urbano y 54.2% en la zona rural que es constituida por 32 veredas.

Este municipio está lleno de calles con aroma y sabor a la guayaba y a la caña de azúcar. Un pueblo tranquilo, con gente amable y trabajadora. Es caracterizado por el dulce del bocadillo y de la panela. Aquí vive gente trabajadora y por eso es un municipio de las segundas oportunidades, como para Carmen que es el lugar donde renació junto a su familia después de estar huyendo de una zona afectada por el conflicto armado.

Carmen es de Cucutilla, Norte de Santander. Es una mujer luchadora. Día a día se levanta de 4:00 am a 5:00 am, dedicándose a oficios varios como la cogida de café, la preparación de los alimentos para su familia y los diferentes trabajos que ha podido ejercer en el campo.

Es una mujer que ha recorrido varios lugares con su familia como Bogotá y Tolima, entre otros, que por causa de amenazas siempre busca un nuevo camino. Finalmente, en Moniquirá encontró seguridad, tranquilidad, aceptación, trabajo y una segunda oportunidad. Ella recuerda y dice suavemente: “Allá en Cucutilla teníamos la finca propia y todo eso…nos tocó dejar botado todo. Y sufrir allá y en otros lados para sobrevivir”.

Carmen, después del desplazamiento forzado, logra junto a su esposo e hijos, encontrar una vida digna y tranquila en los campos moniquireños, aunque lo ideal para ella sería poder participar en la reconstrucción de víctimas del conflicto armado y, sobre todo, en la reintegración y el perdón, ya que –aunque en este municipio se le han dado oportunidades–, aún hay secuelas por superar y reparar.

“Me he quedado en Moniquirá por la seguridad, por la tranquilidad que me ha brindado, aunque para trabajar toque hacerle a lo que salga”, señala Carmen.

Moniquirá, aunque no es un pueblo directamente afectado por el conflicto armado, si es receptor de víctimas afectadas por el desplazamiento forzado. Así como Carmen, una mujer que en los campos moniquireños encontró las ganas de salir adelante, junto con otras familias afectadas por esta misma situación.

Los paisajes moniquireños ofrecen vida, aromas que endulzan el paladar para los que siempre han permanecido en estas tierras, pero para las personas que llegan buscando alternativas no es nada fácil. Muchas familias buscan una nueva vida, pero aunque la encuentren seguirán sintiendo lo que Carmen siente y expresa: “Es verraco dejar la tierra de uno, dejar la familia es muy difícil, verraco salir sin nada”.

Hay ojos de empatía en este municipio, personas, mujeres que luchan por la paz y por las víctimas del conflicto armado, como la señora Dalida Inés Silva que con su liderazgo y apoyo de la IMP (Alianza Iniciativa de Mujeres Colombianas por la paz) buscan que diferentes entes ayuden al cumplimiento de leyes, a la reintegración y participación de aquellas mujeres que no pueden hablar con su propia voz.

Es esta la forma de conseguir que sueños como los de Carmen se cumplan. “Ahí donde vivimos no tenemos papeles, estamos como arrendados, mi sueño sería tener casa propia. Un día salió un programa de apartamentos, pero no salimos favorecidos”.

Moniquirá seguirá siendo un pueblo dulce, pero también un pueblo donde sus ciudadanos reciben a familias que necesitan su ayuda, pero sobre todo el campo y las nuevas oportunidades serán su refugio y su renacer.

Agradecimientos a mi familia, a la señora “Carmen” a quien se le cambió el nombre por seguridad de su verdadera identidad, a la docente Dalida Inés Silva y a algunos ciudadanos de Moniquirá.

A las entidades quienes me dieron el aprendizaje e hicieron todo esto posible:
(IMP) Alianza Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz
Red Colombiana de Periodistas Con Visión de Género
La Fundación Acción Comunicar

Edición 812 – Semana del 11 al 17 de febrero de 2023
   
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía.
Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
 
 
 
comentarios suministrados por Disqus