Marzo 17 de 2026
Las elecciones generales de 2025 en Honduras no constituyeron un punto de inflexión democrático ni una simple alternancia ideológica. Representaron, más bien, la cristalización de un ciclo prolongado de polarización política, debilitamiento institucional y deterioro de la competencia partidaria, en el que confluyeron conflictos internos del partido de izquierda por primera vez en el gobierno, una estrategia comunicacional y lobby internacional eficaz de una oposición unificada que apostaron por un candidato desde las elecciones primarias al inicio de ese año y como factor determinante, la injerencia externa explícita que reconfiguró el equilibrio electoral.
Este ensayo analiza las elecciones hondureñas de 2025 desde seis dimensiones interrelacionadas: el contexto de polarización en el que se desarrolló la contienda; la comunicación política y la instrumentalización de encuestas; las fallas estratégicas y de lobby de LIBRE y el candidato Salvador Nasralla; la injerencia de Estados Unidos como factor determinante; las fracturas internas del partido gobernante; y, finalmente, la debilidad institucional que permitió un cierre electoral funcional, aunque precario.